12 agosto, 2026, Por: Sergio Madrid Zubirán
Mientras millones de turistas llegan cada año a visitar las playas del Caribe mexicano y las costas de la Península de Yucatán, un proceso no tan visible avanza entre lagunas costeras, esteros y humedales: No es visible desde los hoteles, ni aparece en los folletos turísticos. Sin embargo, el reporte oficial de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) muestran que, entre 2020 y 2025, la superficie de manglar perturbado creció de manera extraordinaria en Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
La promoción turística gubernamental de la Península de Yucatán ha construido, durante varios años, una imagen de paraíso alrededor de sus playas de arena blanca, aguas turquesas, selvas, arrecifes y cenotes. Pero detrás de esa imagen existe otro ecosistema, mucho menos fotografiado y fundamental para la supervivencia de esas mismas costas: el manglar.”
Estos ecosistemas funcionan como barreras naturales contra huracanes, almacenan enormes cantidades de carbono, sostienen las pesquerías, filtran contaminantes y constituyen uno de los refugios más importantes para cientos de especies de aves, peces y crustáceos. Además, los manglares tienen vínculos ecológicos con los arrecifes de coral, funcionan como un sistema conectado donde el estado de uno afecta directamente la salud del otro, compartiendo flujos de especies, protección física y filtración de agua.
Sin los manglares, el litoral de la Península de Yucatán no tendría la enorme biodiversidad con la que cuenta y sería mucho más vulnerable frente al cambio climático. Por ello resulta preocupante los datos del reciente informe del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México, elaborado por CONABIO, el cual documenta un crecimiento acelerado del manglar perturbado precisamente en la región donde durante los últimos años se ha concentrado la mayor expansión turística e inmobiliaria del país.
La condición de “perturbado” es una categoría técnica utilizada por CONABIO para identificar áreas donde el manglar presenta alteraciones derivadas de distintas presiones ambientales o humanas que afectan su funcionamiento ecológico. El propio Sistema de Monitoreo incorpora el grado de perturbación como uno de los componentes para evaluar el estado de conservación del ecosistema.
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Para la península de Yucatán, Conabio reporta que, en apenas cinco años, la superficie clasificada como manglar perturbado pasó:
La magnitud del cambio resulta extraordinaria: en apenas cinco años, los tres estados registraron incrementos muy superiores a los observados en las mediciones anteriores.
En 2025 CONABIO registró 52,130 hectáreas de manglar perturbado en todo México. Campeche, Yucatán y Quintana Roo sumaron 23,204 hectáreas. Es decir, aproximadamente 44.5% del total nacional se encontraba solamente en los tres estados de la Península.

Cómo el prometido “desarrollo” alcanza al manglar
Mientras CONABIO registra entre 2020 y 2025 un extraordinario incremento de la superficie de manglar perturbado, durante prácticamente el mismo periodo las entidades de la península experimentan un acelerado auge inmobiliario. En octubre de 2025, Miguel Ángel Lemus, presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de Quintana Roo, estimó que cerca de mil proyectos de vivienda media y residencial alta se encontraban en construcción en el estado y calificó como “vertiginoso” el crecimiento registrado por esta industria durante los cinco años anteriores[1]. La concentración territorial de ese desarrollo resulta particularmente significativa. Tulum encabezaba la expansión con más de 500 proyectos inmobiliarios, seguido por Cancún con más de 200 y Playa del Carmen con 184. Puerto Morelos registraba otros 20 proyectos, Cozumel 15 e Isla Mujeres seis. Un año antes, otra estimación del propio sector inmobiliario situaba en 988 los proyectos de vivienda vertical en marcha en Quintana Roo, que representaban aproximadamente 30 mil unidades.
En Yucatán, el dinamismo inmobiliario se concentra sobre todo en Mérida y en los corredores que conectan la capital con la costa con mas de 650 proyectos[2]. La expansión incluye zonas del norte metropolitano y se extiende hacia Progreso, Chicxulub, Telchac y otros puntos de la costa yucateca.
Los datos adquieren especial relevancia cuando se contrastan con el monitoreo ambiental. Mientras el sector inmobiliario describe como “vertiginoso” su crecimiento durante los últimos cinco años, CONABIO registra entre 2020 y 2025 un salto de 1,174 a 7,362 hectáreas de manglar perturbado en Quintana Roo y de 940 a 3,303 hectáreas en Yucatán. Ambas tendencias no demuestran por sí mismas que cada hectárea perturbada sea consecuencia directa de un desarrollo inmobiliario, pero muestran que el deterioro ambiental ocurre simultáneamente con una expansión extraordinaria de proyectos turísticos y residenciales en los principales municipios costeros de la península.
La presión turística tiene nombres y lugares
La presión que ejerce la expansión turística sobre los manglares de la Península de Yucatán no es solamente una hipótesis derivada de los nuevos mapas de CONABIO. Durante años, las propias autoridades ambientales han documentado afectaciones directas a manglares, humedales y vegetación costera relacionadas con desarrollos turísticos e inmobiliarios, particularmente en Quintana Roo.
Tulum es un ejemplo claro. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) ha documentado diversos casos de desarrollos turísticos construidos sobre ecosistemas costeros. En una de sus actuaciones, la dependencia clausuró cinco desarrollos inmobiliarios en la zona hotelera después de verificar afectaciones en casi 19 mil metros cuadrados de manglar, humedales y vegetación de duna costera[3]. Las inspecciones determinaron que empresas dedicadas a servicios turísticos realizaban obras y ampliaciones sin implementar las medidas necesarias para prevenir, mitigar y compensar los impactos ambientales generados. En otra intervención en Tulum, PROFEPA clausuró un proyecto hotelero desarrollado en dos predios de la zona turística, donde las obras afectaron vegetación de duna, matorral y humedal costero con presencia de manglar.La autoridad también ha clausurado residencias y desarrollos inmobiliarios construidos sin autorización federal que afectaban dunas y humedales costeros, incluyendo zonas con vegetación de manglar.
En Cancún hay registrado varios casos similares. En una inspección al Hotel Cancún Marina, ubicado en el Boulevard Kukulkán de la zona hotelera, PROFEPA detectó obras realizadas sin la autorización ambiental correspondiente. La propia Procuraduría describió esa zona como un espacio sometido a constante desarrollo inmobiliario turístico y señaló que ese proceso había provocado perturbaciones antropogénicas en los ecosistemas originales, dificultando su crecimiento y conservación.
En Holbox, incluso la existencia de un Área Natural Protegida ha resultado insuficiente para eliminar estas presiones. En 2018, PROFEPA clausuró cuatro predios dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam después de detectar tala y desmonte de mangle botoncillo, blanco y negro, entre otras especies. La superficie afectada alcanzó 4,408 metros cuadrados de ecosistema de manglar. La actuación se originó a partir de una denuncia popular por actividades relacionadas con cambio de uso de suelo.
Estos casos representan apenas algunas de las intervenciones documentadas oficialmente y no explican por sí solos la totalidad del incremento de manglar perturbado que CONABIO registra entre 2020 y 2025. Sí demuestran, sin embargo, que la afectación de manglares asociada a desarrollos turísticos e inmobiliarios en la península es un fenómeno real, recurrente y conocido desde hace años por las autoridades ambientales.
Lo anterior deja claro que el daño a este ecosistema por parte de los desarrolladores turisticos e inmobiliarios es conocida por las instituciones gubernamentales pues llevan años documentando desmontes, rellenos, construcciones y desarrollos turísticos sobre manglares, humedales y otros ecosistemas costeros.
El modelo de desarrollo turístico impulsado durante décadas en la región ha generado presiones directas sobre los manglares y las actuaciones de PROFEPA documentan afectaciones vinculadas con hoteles, desarrollos inmobiliarios y cambios de uso de suelo. La pregunta es por qué, conociendo desde hace años estas presiones, las instituciones responsables de proteger estos ecosistemas no han conseguido impedir que la superficie de manglar perturbado continúe creciendo.
La respuesta de las instituciones gubernamentales
Desde 2005, el Sistema de Monitoreo de los Manglares de México realiza evaluaciones periódicas de la distribución y condición del ecosistema utilizando metodologías comparables y herramientas satelitales precisas. Es decir, las autoridades ambientales cuentan desde hace años con información suficiente para detectar tendencias, identificar zonas críticas y orientar acciones de conservación y restauración.
El reporte de Conabio destaca avances en proyectos de restauración y en la incorporación de nuevas herramientas para dar seguimiento a sitios prioritarios. A nivel nacional, se han identificado más de un centenar de áreas potenciales para restauración, de las cuales 22 se localizan en la Península de Yucatán. Todo esto deja en evidencia que, en la Península de Yucatán, el desarrollo depredador de las costas avanza más rápido que la capacidad —o la voluntad— institucional para proteger los manglares. La degradación documentada por CONABIO no ocurrió en ausencia de instituciones ambientales, sino bajo la acción débil u omisa de autoridades que durante años han contado con información, facultades legales e instrumentos para proteger estos ecosistemas.
El territorio de la Península de Yucatán, su biodiversidad, manglares y selvas se encuentran en una situación vulnerable: de manera irresponsable la industria turística utiliza playas, arrecifes, cenotes, selvas y manglares como materia prima para atraer millones de visitantes, mientras la expansión de infraestructura asociada al desarrollo costero incrementa la presión sobre esos mismos ecosistemas. En paralelo la acción institucional, que por ley debería aplicar acciones contundentes para frenar el deterioro es claramente permisiva y omisa.
¿Cuánto más manglar perturbado tendrá que registrar el próximo monitoreo para que gobiernos y empresas reconozcan que eso que llaman “desarrollo” es insostenible y enormemente perjudicial?
[1] Lemus, M. Á. (2025, octubre). Declaración pública a medios. Perspectivas y balance del desarrollo inmobiliario en Quintana Roo. Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de Quintana Roo (ADIQR).
[2] Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda [Canadevi] Yucatán. (2025). Reporte anual del sector inmobiliario y de vivienda en Yucatán. Canadev
[3] PROFEPA. (2018, 27 de mayo). Clausura Profepa cinco desarrollos inmobiliarios en zona hotelera de Tulum, al afectar casi 19 mil m2 de manglar, humedales y vegetación. Gobierno de México.