27 julio, 2026, Por: CCMSS
El más reciente Índice de Desempeño Ambiental (Environmental Performance Index, EPI) 2026, elaborado por las universidades de Yale y Columbia, coloca a México en una posición preocupante en el indicador Forests, uno de los componentes de la categoría Ecosystem Vitality (Vitalidad de los Ecosistemas). En este indicador, que evalúa el desempeño de los países en materia de conservación de los bosques y la pérdida de cobertura arbórea, México ocupa el lugar 99 a nivel mundial y obtiene apenas 12.77 puntos sobre un máximo de 100, una calificación que refleja el profundo deterioro de uno de los patrimonios naturales más importantes del país.
La evaluación evidencia que México enfrenta serias dificultades para conservar sus bosques y selvas, a pesar de ser uno de los países con mayor diversidad biológica del planeta y de haber asumido compromisos internacionales para detener la deforestación y proteger la biodiversidad.
El EPI construye esta evaluación a partir de dos indicadores. El primero mide la pérdida de cubierta arbórea durante los últimos cinco años en comparación con la línea base del año 2000. En este indicador, México mantiene una tendencia desfavorable, reflejando que la pérdida de árboles continúa siendo un problema estructural. La evidencia nacional muestra que esta dinámica está asociada a factores como la expansión del cambio de uso del suelo, los incendios forestales cada vez más severos, la tala ilegal y el crecimiento de actividades agropecuarias y de infraestructura en distintas regiones del país.
El segundo indicador resulta aún más preocupante. Yale evalúa la pérdida de cobertura forestal dentro de las Áreas Clave para la Biodiversidad (Key Biodiversity Areas, KBA), es decir, aquellos sitios considerados esenciales para la conservación de especies y ecosistemas de importancia global. El desempeño de México en este rubro se encuentra entre sus principales debilidades, lo que significa que incluso los territorios de mayor valor ecológico continúan perdiendo cobertura forestal.
Los resultados presentados por la Universidad de Yale constituyen una nueva evidencia del bajísimo compromiso gubernamental con la conservación de los ecosistemas forestales. El debilitamiento de las instituciones ambientales registrado en México durante los últimos ocho años ha limitado la capacidad del Estado para hacer frente a crecientes procesos de degradación forestal y deforestación vinculados a tala ilegal, invasiones, incendios y el cambio de uso del suelo promovido por desarrollos inmobiliarios, turísticos y agroindustriales.
El caso mexicano resulta especialmente preocupante porque el país alberga extensas selvas tropicales, bosques templados y ecosistemas que desempeñan funciones fundamentales para la regulación del clima, la captación de agua, la conservación de la biodiversidad y el sustento de miles de comunidades rurales e indígenas.
La baja calificación otorgada por Yale no constituye únicamente una posición desfavorable en un ranking internacional. Es, sobre todo, una señal de alerta sobre la eficacia de las políticas públicas hacia las regiones forestales. En un contexto de cambio climático, la pérdida continua de bosques incrementa las emisiones de carbono, reduce la disponibilidad de agua, aumenta la vulnerabilidad frente a fenómenos extremos y acelera la desaparición de especies.
México ha demostrado durante décadas que cuenta con experiencias exitosas de manejo forestal comunitario, conservación y gobernanza territorial. Sin embargo, las políticas públicas recientes dirigidas a las regiones forestales —en los ámbitos fiscal, ambiental, forestal y agrario— han sido profundamente desfavorables y, en muchas regiones, han debilitado o incluso provocado la pérdida de esas experiencias. Los resultados del EPI 2026 sugieren que los esfuerzos de conservación no han logrado compensar la magnitud de las presiones que hoy enfrentan los territorios forestales.
El desafío no consiste únicamente en plantar más árboles o ampliar el número de áreas protegidas. Consiste en fortalecer las instituciones responsables del sector ambiental, agrario y forestal, combatir de manera efectiva la tala ilegal, asegurar los derechos territoriales de las comunidades que conservan los bosques y promover políticas públicas que reduzcan las causas estructurales de la deforestación.
El lugar 99 obtenido por México debería entenderse como un llamado de atención. Si el país aspira a cumplir sus compromisos climáticos y de biodiversidad, deberá reconstruir las capacidades institucionales del Estado y orientar las políticas públicas a fortalecer los derechos territoriales, la organización comunitaria y la gestión colectiva de los bosques por parte de las comunidades rurales e indígenas.
Fuente: Wendling, ZA, Emerson, JW, Esty, DC, de Sherbinin, A., Block, S., et al. (2026). Índice de Desempeño Ambiental 2026. New Haven, CT: Centro de Derecho y Política Ambiental de Yale. epi.yale.edu